Cómo dimensionar un sistema de compensación de potencia reactiva

Más allá del cálculo de kvar: perfil de carga, tensión, armónicos y dinámica

Muchas solicitudes llegan con la misma pregunta: “¿cuántos kvar necesito para mejorar mi factor de potencia?”. Podría decirse que el cálculo es sencillo pero su resultado describe un solo escenario de operación, y una planta casi nunca opera en uno solo.

Dos instalaciones con el mismo consumo mensual y el mismo factor de potencia promedio pueden requerir soluciones muy distintas. En una, un banco de capacitores automático resuelve el problema. En la otra, ese mismo banco termina con el disparo de sus protecciones, sobrecompensación en diversos escenarios o con un problema de armónicos que antes no existía.

El cálculo convencional de kvar: qué resuelve y qué no

La potencia reactiva (Q) es la que necesitan motores, transformadores y otras cargas inductivas para mantener sus campos magnéticos. No produce trabajo útil, pero circula por los cables y transformadores, ocupa capacidad y genera pérdidas. El factor de potencia (FP) indica qué proporción de la potencia aparente se convierte en potencia activa.

Para llevar una carga con potencia activa (P) desde un FP inicial hasta un FP objetivo, la compensación necesaria se calcula así:

Pongamos un ejemplo: una planta de 2,000 kw con FP de 0.85 que quiere llegar a 0.97 necesita alrededor de 740 kvar. El beneficio es notable ya que al mejorar el factor de potencia se elimina el recargo de parte del suministrador; además la potencia aparente baja lo que libera capacidad en el transformador y reduce pérdidas en la red interna.

El cálculo es correcto, pero solo indica cuánta potencia reactiva a frecuencia fundamental hace falta en un escenario de operación y a tensión nominal. No sabemos la variabilidad de la carga, dónde instalar la compensación, cómo se comporta con armónicos ni qué tan rápido debe responder. Es indispensable tener en cuenta esto para el dimensionamiento completo.

Perfil de carga, demanda y tensión: lo que el promedio no nos dice

Es común dimensionar una solución con el recibo de energía o con un promedio mensual. Sin embargo, si el objetivo es el cumplimiento con el Código de Red necesitaremos más información para la solución correcta. Para esto es preciso realizar mediciones y obtener una tendencia completa de la operación del centro de carga.

Sigamos con la planta del ejemplo. Supongamos que en el turno de día consume 2,000 kw, pero en la noche y los fines de semana baja a 400 kw con el mismo FP de 0.85. Si se instalan 740 kvar fijos, de noche la carga solo demanda unos 250 kvar, y la planta termina entregando a la red cerca de 500 kvar. El FP llegaría a alrededor de 0.63 en adelanto. Como el rango permisible va de 0.97 en atraso a 1.0, la sobrecompensación es incumplimiento capacitivo al evaluar contra el Código de Red.

Por eso el perfil de carga define los pasos que necesita un equipo de compensación, de qué tamaño debe ser el paso más pequeño y qué parte puede quedar fija. Esto es muy importante cuando el objetivo es el cumplimiento normativo y se analiza un perfil de carga variable.

La tensión cambia la potencia que entrega un equipo

Un banco de capacitores o filtro pasivo no siempre entrega sus kvar nominales. Su potencia reactiva varía aproximadamente con el cuadrado de la tensión, de modo que si la tensión baja al 95%, entrega cerca del 90% de su capacidad. Al mismo tiempo, eleva la tensión del bus donde se conecta. En sistemas que ya operan con tensión elevada en horas de baja carga, esto puede llevar al límite a equipos sensibles.

También importa dónde se mide y dónde se compensa. El cumplimiento se evalúa en el punto de conexión con la red, mientras que la compensación puede instalarse en alta, media o baja tensión. Los transformadores consumen potencia reactiva propia, y compensar en baja tensión reduce corrientes y pérdidas en la red interna, pero implica más equipos distribuidos. Compensar en media tensión centraliza el control, aunque no alivia las corrientes aguas abajo. La mejor ubicación depende de la red y del objetivo de cada planta.

Armónicos y resonancia: cuando el banco forma parte del problema

Un banco de capacitores no genera armónicos, pero cambia la impedancia de la red. La combinación de los capacitores con la inductancia del transformador y de la red forma un circuito que resuena a cierta frecuencia. Si esa frecuencia coincide con un armónico característico producido por las cargas, la corriente o la tensión a esa frecuencia se amplifica. Los síntomas típicos son capacitores que se calientan o fallan antes de tiempo, fusibles que operan sin causa aparente y un THD (distorsión armónica total) que empeora justo después de instalar la compensación.

La frecuencia de resonancia depende principalmente de la potencia de cortocircuito en el punto donde se conecta el banco y de la potencia reactiva del banco. La potencia de cortocircuito indica qué tan “fuerte” es la red en ese punto. Entre mayor sea, menos cambia la tensión ante variaciones de carga. Un banco más grande o una red más débil llevan la resonancia hacia frecuencias más bajas.

Si los 740 kvar del ejemplo se instalan en baja tensión, detrás de un transformador de 2.5 Mva con 6% de impedancia, la potencia de cortocircuito ronda los 40 Mva y la resonancia queda cerca de la 7ª armónica. Con solo una parte de los pasos conectada, la resonancia se mueve hacia órdenes más altos. Si años después se amplía el banco de capacitores a 1.2 Mvar para compensar un incremento de carga, la resonancia baja cerca de la 6ª y se acerca peligrosamente a la 5ª, que suele ser la más importante en plantas con variadores de frecuencia. Un banco que funcionó bien durante años puede empezar a fallar sin que nadie lo haya diseñado mal, simplemente porque la red cambió a su alrededor.

Corrección de factor de potencia no es lo mismo que soporte dinámico

La corrección de factor de potencia atiende una demanda reactiva que cambia en minutos u horas, según turnos y procesos. Su resultado se mide en promedios, en la factura o en el cumplimiento del Código de Red, y para esa tarea basta un equipo automático que conmuta sus pasos en segundos.

El soporte dinámico busca sostener la tensión cuando algo la saca de su valor normal, y hacerlo en milisegundos. Los casos típicos son un hueco de tensión por una falla en la red de la suministradora, el arranque de un motor grande y la recuperación después de una falla, cuando los motores de la planta reaceleran y demandan mucha potencia reactiva al mismo tiempo. En redes débiles estos efectos son mayores, y si la tensión no se recupera a tiempo, variadores y contactores pueden desconectarse y detener el proceso.

Un banco de capacitores tiene aquí una limitación física. Su potencia cae con el cuadrado de la tensión, así que al 70 % entrega cerca de la mitad de su capacidad, justo cuando más se necesita. Además, la conmutación por pasos no alcanza a reaccionar durante el evento.

Para este trabajo se usan compensadores de respuesta rápida. Un STATCOM puede mantener su corriente reactiva cerca de su límite, aunque la tensión baje, por lo que al 70 % todavía entrega alrededor del 70 % de su capacidad. Un SVC también responde en pocos ciclos, aunque en su límite capacitivo su aporte cae con el cuadrado de la tensión, como el de un capacitor. Por eso el STATCOM suele preferirse cuando el requisito principal es el soporte a tensiones muy bajas, mientras que el SVC sigue siendo competitivo en muchas aplicaciones de gran capacidad.

El dimensionamiento también cambia. Ya no parte del FP promedio, sino de la profundidad y duración de las perturbaciones, la potencia de cortocircuito, la potencia reactiva de los motores al reacelerar y la tensión mínima que tolera el proceso. Estos valores se obtienen con mediciones de eventos y estudios dinámicos, y el resultado puede ser muy distinto de los 740 kvar del ejemplo.

También hay límites. El aporte de cualquier compensador depende de la impedancia de la red y de la cercanía de la falla, y ante una falla muy cercana ningún equipo en derivación puede sostener la tensión por completo. Además, un STATCOM entrega potencia reactiva, no energía. Si el proceso necesita potencia activa durante el hueco, se evalúan soluciones con almacenamiento como E-STATCOM, UPS o BESS, según la duración del evento y la carga a proteger.

Empezar por el objetivo de compensación

Antes de hablar de kvar conviene responder qué se quiere lograr. No es lo mismo evitar un recargo que cumplir con el Código de Red, liberar capacidad en un transformador, reducir el flicker o evitar que un proceso se detenga con cada hueco de tensión. Cada objetivo define qué variable se prioriza en el dimensionamiento.

Objetivo principalQué define el dimensionamientoTecnologías sugeridas
Corregir FP con carga estableDemanda reactiva en el punto de operación típicoBanco fijo
Corregir FP con carga que varía en minutos u horasPerfil de carga, carga mínima, tamaño de pasosBanco automático por pasos
Corregir FP con cargas no linealesEspectro armónico y resonancia con la redBanco desintonizado, filtros sintonizados o activos
Controlar tensión y flicker con cargas rápidasVariación dinámica de Q y potencia de cortocircuitoSVC, STATCOM
Soporte de tensión en redes débiles o durante fallasCorriente reactiva disponible a baja tensiónSVC, STATCOM
Mantener un proceso durante huecos de tensiónPotencia activa y duración del eventoE-STATCOM, UPS, BESS

Una planta puede tener varios objetivos a la vez. Es común encontrar diferentes soluciones, para llegar a la solución correcta se necesita información que el recibo no nos muestra: el diagrama unifilar, mediciones de calidad de la energía que cubran los escenarios de operación, la potencia de cortocircuito en el punto de conexión, los equipos de compensación actuales y los planes de crecimiento. Con esto se puede saber si el problema es de cantidad de kvar, de velocidad, de armónicos o de energía.

Conclusión

El cálculo de kvar responde cuánta potencia reactiva hace falta. Dimensionar un sistema de compensación exige responder también cuándo, dónde, con qué tensión, en qué entorno armónico y con qué velocidad. Si la carga es estable y la red no tiene armónicos importantes, un banco de capacitores bien escalonado puede ser la mejor solución técnica y económica. Si la planta tiene cargas no lineales, procesos rápidos o una conexión débil, el mismo número de kvar puede llevar a una solución equivocada. Antes de instalar cualquier equipo es importante saber que si no se puede explicar qué fenómeno se quiere corregir y en qué escala de tiempo ocurre, todavía no es momento de elegir la tecnología.